Podríamos creer que un animal tan grande como la morsa que presume gruesos colmillos, se satisface solamente con carne de enormes animales marinos para mantenerse saludable, pero esa apariencia resulta ser un poco engañosa. A la hora de la comida, los animales pequeños son sus preferidos.

Te va a sorprender saber que las almejas son una parte muy importante en su alimentación. Otras especies de moluscos bivalvos, cangrejos, gusanos, caracoles, camarones, pepinos de mar y peces como el bacalao polar, también forman parte de su variada dieta que se compone de hasta 60 tipos de organismos marinos. Algunos individuos cazan focas anilladas (Pusa hispida), focas barbudas (Erignathus barbatus) o aves marinas, pero también se nutren de la carne de los cadáveres de mamíferos acuáticos que murieron por otras causas. Algunas de las manchas que las morsas poseen en su piel, son producto de la grasa de las focas que consumen.

Ellos succionan el contenido interno de la concha de la almeja auxiliándose de la lengua para abrirlas. También utilizan sus dientes cortos para triturar especies como cangrejos que tienen una protección un poco más rígida que el resto de su cuerpo.

No son nadadores que se sumergen cotidianamente a grandes profundidades ni recorren largas distancias, sin embargo, individuos han llegado a profundidades de 70 m en busca de comida permaneciendo ahí hasta 30 minutos. Lo más habitual es que consigan a sus presas en aguas bajas y con ayuda de sus aletas, donde las traseras las ayudan a avanzar hacia adelante. Su ritmo cardíaco se ralentiza en las inmersiones.

Una sola morsa adulta consume hasta 6,000 almejas en una sola sesión y necesita por lo menos 25 kg de organismos bentónicos (ostras, almejas, pepinos de mar, etc.) cada día, lo que se traduce aproximadamente como el 3 o 5% de su peso total. A diferencia de los machos que en temporadas de reproducción disminuyen su ingesta de alimentos, las hembras embarazadas comen alrededor de un 40% extra.

La elevada cantidad de almejas que incluyen a su dieta les puede provocar indigestión y fuertes flatulencias acompañadas de sonidos estomacales. Es común escuchar en las colonias este tipo de sonidos graciosos.

Las morsas se basan en sus gruesas vibrisas acomodadas en forma de bigote para localizar a sus víctimas.

Las morsas se basan en sus gruesas vibrisas acomodadas en forma de bigote para localizar a sus víctimas. Ellos hurgan por el suelo marino y utilizan sus aletas para apoyarse en sus movimientos. No suelen masticar su comida a menos que necesiten triturar almejas o caracoles. Elevado número de piedras se han hallado en estómagos de morsas que a través de la alimentación han deglutido accidentalmente, y estudios realizados a su dentadura indican que la dentina sufre desgaste severo a causa de las partículas sólidas de arena que contienen sus alimentos.

Una manera de llegar a las almejas que permanecen enterradas en el fondo marino y fangoso es por medio de chorros de agua escupidas por su boca. Estas son dirigidas hacia el suelo para que tales organismos se levanten y puedan ser detectados. Las morsas son consideradas especies escupidoras, al igual que las llamas o ciertas especies de serpientes cobra.

Ahora ya conocemos los hábitos alimenticios de la morsa. Su gruesa capa de grasa se debe en gran parte a que las focas se incluyen en su dieta y que las almejas son su “platillo” preferido. Por ello es tan importante que cuidemos las playas que visitamos; muchos animales como ellos obtienen la mayor parte de su alimento del mar y mantenerlo limpio es nuestra responsabilidad.