La situación de los animales en cautiverio ha sido objeto de debates, denuncias y protestas por parte de distintos grupos sociales a favor de la preservación de las especies dentro de su hábitat natural. Las morsas son parte del grupo de pinnípedos que se mantienen en cautiverio y que en algunas ocasiones son entrenados para que ofrezcan espectáculos a las familias que visitan esos espacios.

El cautiverio de morsas no es algo moderno, esto se efectuó por vez primera en Londres en el año 1608 y posteriormente una segunda morsa se conservó en Holanda en 1612. En 1902 se llevó a cabo en los Estados Unidos, siendo el parque zoológico de Nueva York el primero en resguardar a un ejemplar de dicho animal. Más tarde, zoológicos de Alemania, Suecia y Moscú implementaron esta atracción.

Organizaciones ambientales afirman que un animal salvaje no debe someterse a ningún tipo de entrenamiento, pues va en contra de su naturaleza y no permite que realicen las etapas de su ciclo de vida connatural, pero los entrenadores por su parte defienden esta labor argumentando que reciben un trato digno y que no se les obliga a realizar los actos, tal y como aquellas personas que provocan que su mascota se levante brevemente en dos patas y los diviertan con su gracia.

Usted mismo puede ver en sitios que almacenan una gran cantidad de vídeos, varias filmaciones de shows acuáticos en los cuales mediante movimientos corporales, los instructores hacen que las morsas realicen giros, inclinaciones, levantamientos, sacudidas y todo aquello que esté incluido en el programa. Tal suceso es del agrado de mucha gente, sobre todo de los niños, pero otros no lo ven como una exhibición divertida sino como un acto de burla y abuso que enseña a los niños a ver a un animal como un ser manipulable e inferior. Muchas opiniones podrían extraerse al respecto por lo que se lo dejamos a su criterio.

Los zoológicos y acuarios hacen un intento por adaptar el área asignada para las morsas, a un entorno similar a su medio ambiente, pero sabemos que esto es un esfuerzo insuficiente y que el tamaño de sus espacios son incomparables con la realidad. Varias morsas no fueron capturadas sin ninguna razón, ciertas de ellas permanecen en cautiverio para fines de investigación científica o porque requieren de atención humana a causa de una lesión o enfermedad que las imposibilita a sobrevivir en su medio ambiente.

Formar grandes colonias, marcar sus grupos sociales, expresar sus preferencias, o dedicarse a buscar su alimento, son considerados factores para el bienestar de las morsas que no están presentes cuando viven en cautiverio. Se ha comprobado que las actividades repetidas que las morsas realizan en cautividad pueden afectar su comportamiento individual y social, pues carecen de todo tipo de estímulos ambientales de la vida salvaje.

El “aburrimiento” se ha detectado en cierta cantidad de morsas que modificaron su conducta hacia los demás. Es por ello que el personal de dichos parques recurre al uso de pelotas y juguetes que almacenan alimento en su interior para que el animal pueda entretenerse y cambiar un poco su rutina.

Gran número de científicos explican que la cautividad también tiene sus ventajas. Cuando el público asiste a zoológicos o acuarios, se les ofrece amplia información sobre las especies que ven; detalles de su anatomía, alimentación, reproducción, etc., así como de su estado de conservación, lo que hace que los receptores valoren y comprendan su situación y sean más participativos en las campañas que se realizan a favor de su bienestar.

Siempre existirán manifestaciones a favor y en contra relacionadas al tema del cautiverio de animales, pero pensemos qué provecho que beneficie a estas especies podemos obtener de esta función.