Las morsas no son animales que están considerados en riesgo de extinción y sus enormes colonias mantienen a los científicos en calma, sin embargo, el desconocimiento sobre su estado de conservación es alarmante y no se sabe si en ciertas regiones los números se mantienen bajos o si el ritmo descendente es para preocuparse.

Los principales problemas que enfrentan tienen relación con las actividades humanas. Su captura para la obtención de carne, piel y marfil continúa en áreas donde se concentran las mayores poblaciones.

El calentamiento global es un problema que está presente en todo el mundo y la región ártica ha expuesto cambios de temperatura ambiental inquietantes. Se suman otros factores como la pesca de arrastre y los conflictos territoriales por petróleo. La pesca industrial arrasa con las fuentes de alimentación de la morsa y contribuye a la contaminación auditiva, provocando perturbaciones en las poblaciones.

La contaminación oceánica afecta también a los ecosistemas marinos de la región ártica. Se han encontrado niveles tóxicos de sustancias en grasa y pieles de focas de distintas especies, por lo que la salud de las morsas se ve amenazada. Las focas no constituyen la mayor parte de la dieta del Odobenus rosmarus pero sí son una fracción importante para la obtención de valiosos nutrientes.

Durante los siglos XVIII y XIX, las morsas estuvieron al límite de la extinción en Europa y América, a consecuencia de la explotación por parte de balleneros y cazadores de focas árticas.

Por las razones antes mencionadas, las morsas están protegidas en distintas naciones que conforman la región del Ártico. La Comisión de Mamíferos Marinos del Atlántico Norte protege a estas especies de la caza y el tráfico ilegal, pero algunos pueblos indígenas como los Yupik e Inuit siguen capturando pequeñas cantidades para su supervivencia.

Los cazadores tradicionales cazan a la morsa para obtener diversos beneficios. La piel es utilizada para fabricar cuerdas resistentes que son útiles para las embarcaciones; la carne es muy apreciada y abundante; el aceite de morsa es funcional para el calor y la luz; los colmillos y otros huesos son ideales para la construcción de herramientas para la caza o para facilitar labores diarias y también con ello se entretienen elaborando artesanías con técnicas como el tallado y labrado. Ya no son capturados en cantidades enormes como en años atrás por la llegada de tecnología y herramientas industrializadas que simplifican las tareas, pero algunos nativos prefieren continuar con sus actividades habituales.

La campaña realizada por la organización Greenpeace “Save the Arctic” se ha dedicado por años a crear conciencia y sensibilización en la gente por medio de información en la que se muestra la cara oculta de la situación que vive esa región del mundo a consecuencia de las actividades humanas.

Existen acontecimientos que no se dan a conocer en las noticias y por lo tanto no llegamos a enterarnos, pero gracias a ellos podemos enterarnos de la problemática y platicar con otras personas de lo acontecido. El objetivo de esta campaña es hacer del Ártico un patrimonio mundial para evitar que los conflictos entre las naciones terminen por invadir sus territorios y destruir ese ecosistema tan valioso para la tierra.

Otra organización es “Defenders of wildlife” la cual reúne a un grupo de especialistas y defensores de la fauna mundial. Cada miembro aporta con su acción voluntaria o de acuerdo al puesto laboral y relaciones personales que sostenga, busca medios para divulgar información o hacer llegar al gobierno peticiones que requieren de pronta atención. El talento individual o la influencia social de sus miembros logra que este grupo alcance sus objetivos. Ellos consideran a las morsas como especies que requieren observación ante la alarmante situación relacionada con sus movimientos migratorios a consecuencia del cambio climático.

De cuatro a siete mil morsas del Pacífico son capturadas anualmente, por lo que Rusia, Canadá, Dinamarca y Estados Unidos han implementado regulaciones que las protegen. El elevado número que muestran algunas poblaciones, no significa que sea una especie fuera del peligro del hombre y que su proceso de reproducción no se vea afectado.