Relación entre Humanos y Morsas

La relación entre las morsas hacia los seres humanos puede considerarse como pacífica, pero de los humanos hacia las morsas no puede decirse lo mismo. Nuestra especie no ha sido amable del todo con estos mamíferos marinos, pero también cabe mencionar que un gran número de personas las considera como algo muy significativo para la naturaleza y por lo tanto, realizan labores para su preservación.

Hasta la fecha no hay un documento donde se haya hablado acerca de una morsa atacando a un investigador o explorador del Ártico. No son especies hostiles que persiguen a los intrusos y esperan clavarles sus enormes colmillos; al contrario de eso, prefieren huir ante cualquier sorpresa. Solamente en caso de que no tengan más opción que defenderse, recurren al ataque con sus piezas de marfil.

Inuits y su relación con las morsas

Los Inuits incluyen a la morsa y a otros animales marinos como focas y belugas en su dieta, y aseguran que cazar a un animal tan grande como el Odobenus rosmarus es una hazaña en la que se necesitan varias manos. Las capturan en el hielo con ayuda de arpones y cuchillos.

En esta cultura existe un platillo que es considerado por muchos, algo totalmente repugnante que jamás se atreverían a probar. Esta peculiaridad es llamada Igunak y está hecha con carne de mamíferos marinos, especialmente de morsa. No es un alimento nada común y su preparación no incluye fuego o condimentos, sino que la misma naturaleza se encarga de “prepararlo”. La gruesa carne en conjunto con su propia grasa, se corta en trozos, se envuelve y se entierra en el suelo. Naturalmente comienza a descomponerse y a fermentarse durante la estación otoñal y posteriormente el invierno se encarga de mantenerla en congelación.

Posteriormente se desentierra y se consume por toda la familia. Este manjar es muy apreciado y valioso para la comunidad Inuit y su consumo ha sido parte de muchas generaciones. Actualmente su práctica ha disminuido por la llegada de la modernidad; la apertura de tiendas de abarrotes ofrecen variedades de alimentos que evitan tener que realizar la actividad de caza y limpieza.

Esta carne guarda un olor sumamente fuerte e impregnante y su manejo involucra el uso de las manos, es decir, los presentes arrancan los pedazos con sus manos, lo cual para muchas culturas representa una falta de higiene. La ingesta de carne cruda ha sido motivo de enfermedad en varios pobladores, por lo que cada vez menos personas quieren correr el riesgo de infectarse y recurren a ella en caso de que la caza no haya sido exitosa y necesiten sobrevivir por otros medios.

Artesanías

Existen muchas artesanías realizadas por nativos de las zonas árticas, pero los materiales que más utilizan son el hueso, la arcilla, las pieles de varios animales, las barbas de ballenas y el marfil de las morsas. Este último representa a uno de los materiales más populares, más caros y más controversiales. Son considerados piezas hermosas y muy valiosas con diseños que no se repiten dos veces.

Los colmillos contienen grietas o líneas oscuras producidas por los cambios de temperatura que se presentan al permanecer en rocas templadas donde los rayos del sol aumenta su temperatura corporal y posteriormente entrar a las heladas aguas.

Hay ciertas reglas para los humanos relacionadas a la captura de marfil. Los colmillos considerados nuevos son tallados por artesanos nativos de Alaska, mientras los de marfil viejo son trabajados por los no nativos.